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ISTORIAS E
PRESENTA:

TITULO

Dulce Cristina.
ENVIADA POR

Hola Pablo. Junto con felicitarte por tu entretenida web (y por Bruno claro) quiero enviarte una segunda colaboración original para esta sección, que me parece súper y que espero pronto tenga su propio concurso. Un abrazo. Eterno Excitado.

DESDE Chile.

¡ ENVIANOS TU HISTORIA E !
 
La adolescencia de Cristina había sido marcada temprano un verano cuando estaba por cumplir los 14.  En el campo de unos familiares cercanos, una tarde de esas cuando en la mente circulan pensamientos de un erotismo ingenuo y delicado.  Cuando las flores y el viento sobre el cuerpo y el pelo enredado en la brisa generan sensaciones eléctricas que hacen que los pezones tomen una dureza nueva, desconocida... pero junto con ese ligero dolor existe también un ligero atisbo de placer aún no reconocido como tal, pero placer al fin y al cabo. 

Un ruido leve pero constante distrajo esa tarde a Cristina, quien se levantó y se dejó llevar por ese sonido que a cada instante la envolvía más y más.  Sin darse cuenta se encontró detrás de un árbol muy bien escondida y tratando de entrar en razón con lo que estaba observando y que la tenía completamente perturbada.  Frente a ella, Andrés el hijo mayor de la familia que los recibía, estaba sin pantalones metiendo y sacando su pistolón en la vagina de una ternerita de cuyo cuello colgaba un cencerro amarrado por una cinta roja y algo así como un bozal con un biberón con leche.  El joven Andrés con los ojos cerrados, queriendo imaginar a la mujer de sus sueños, sujetaba fuertemente a la ternerita al mismo tiempo que le encajaba su vigorosa herramienta que tenía a Cristina absorta en ella.  Cristina no era capaz de dimensionar la escena.  Sus ojos estaban fijos en el pene más grande y duro que nunca había visto.  Andrés con un grito de dolor hizo que la pequeña despertara de su ensimismamiento y pudiera ver como el se recostaba sobre el lomo del animal para luego acercarse a un pequeño balde de leche desde donde tomó un poco con su mano y se la frotó en el pene como lavándose.  En un segundo la ternerita había soltado la mamadera y succionaba con mas calma de esa nueva fuente de escaso contenido pero que por la expresión de Andrés era de un placer insuperable.

Esa experiencia había marcado a Cristina.  Tenía pánico de que un pene como el de Andrés penetrara su virginal espacio.  Además cada vez que uno de sus novios se ponía un poco cachondo, ella se sentía como esa pequeña ternerita, es decir como un animal inocente y casi inerte.  Por lo general permitía que le tocaran sus pechos y más de alguna vez una mano curiosa entraba por el pantalón desde arriba hasta tocar su clítoris, pero a los pocos instantes se ponía muy nerviosa, culpable quizás.

Una noche durmiendo en casa de una amiga y mientras jugaban inocentemente en la cama antes de dormir, Andrea la tomó desde atrás y cruzando sus brazos le tomó sus tetas con las manos e hizo el clásico gesto de bombeo por atrás.  Cristina se indispuso inmediatamente  y le pidió que se detuviera:

-         “Eso no me hace ninguna gracia Andrea.”

-         “Perdona, no sabía...”

-         “No te preocupes, soy yo la que está un poco sensible.”

Acto seguido, Cristina rompió en lágrimas y abrazó a Andrea.  Sin saber como, ambas se encontraron besándose, primero con ternura y luego con pasión.  Las manos de cada una recorrían el cuerpo que tenían abrazado.  De las caricias en la espalda y en el culo pasaron a los pechos.  Andrea, que tenía alguna experiencia, los lamió muy  suavemente hasta que Cristina sintió unos deseos enormes de que Andrea hiciera con su clítoris lo mismo que hacía con sus pezones.  Lentamente tomó la cabeza de Andrea y la empujó hacia abajo hasta sentir que la lengua de su amiga investigaba en la oscuridad de las sabanas una zorrita virgen, palpitante y completamente mojada.  La succión que recibió en el clítoris junto al calor de una lengua justo ahí donde termina la vagina y comienza el ano, hizo que Cristina acabara repetidamente y se entregara a una relación sexual lésbica increíble.  Esa noche Cristina fue desvirginada de una manera especial y la relación con Andrea duraría varios meses.
 

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