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TU HISTORIA E !
Hola mi nombre es Sonia, trabajo en una empresa de comunicaciones,
y el fin de semana pasado hicimos una cena de despedida del año
todos los del grupo de la empresa, uno de los chicos sugirió que
lo hiciéramos en el Tenedor Libre PUEYRREDON, es un restorán muy
bonito que queda en Flores, quedamos en juntarnos a las ocho de la
noche con una reserva de mesa para 7 personas, irían el cajero, el
encargado de depósito, el técnico del laboratorio, un pasante, el
vendedor, la recepcionista y yo que trabajo en contaduría. A eso
de las ocho y diez ya estábamos todos en la entrada, esperando que
nos indiquen la mesa, yo me reía porque los chicos me decían
piropos por el vestidito corto y sueltito que llevaba, normalmente
a la oficina voy de jeans y camisa, y era la primera vez que me veían
como una mujer en vez de como una estudiante de contaduría, Vanesa
la recepcionista estaba espléndida como siempre y los chicos también
se encargaron de piropearla, pero en su caso era moneda corriente.
Viene el mozo y nos indica que pasemos a la mesa 12, que para mi
sorpresa era una mesa redonda, cubierta con un largo mantel que
llegaba casi hasta el piso, tenía tres sillas individuales y el
resto de los espacios eran un sillón semicircular tipo reservado
con almohadones, Vanesa se sentó en una silla, y las otras dos las
ocuparon el pasante y el técnico, de un lado del sillón grande
entro el vendedor y el cajero, yo tenía la esperanza que me dejen
en el extremo del reservado, pero el encargado del deposito (muy
vivo!!!) me dijo pasá, cosa que me obligó a ponerme medio doblada
para correrme hasta mi lugar, empujando un poco con las rodillas el
mantel largo hacia adelante y tratando de sostener la faldita de mi
vestido para que no se me viera nada. Una vez acomodados, el mozo
paso a consultarnos que tomaríamos y los chicos antes que pudiéramos
opinar con Vanesa dijeron "vino blanco", a los 5 minutos
el mozo nos trajo unas empanaditas, y los vinos. Empanaditas ricas
pero saladas y picantonas, en un rato estábamos pidiendo mas vinos
y el plato principal, algunos asado, otros achuras, otros pastas,
ensaladas, etc.
Entre lo picante de las empanadas, y el vino, empecé a sentir
entre un calor y un mareo un tanto extraños, me encontré
escuchando al vendedor la historia de una señorita que le había
bajado el cierre de su pantalón justo en la plaza frente al restorán
y le había chupado la pija hasta hacerlo acabar, Vanesa se
sonrojaba, yo un poco pasada de copas, le hacía comentarios al
margen que nunca había soñado que saldrían de mi "te chupo
hasta la ultima gotita de leche?", "la tocaste un
poco?", "no los veía nadie?", siguieron las anécdotas
zafadas, el encargado de deposito contaba una vez que le había
llegado a meter el dedo en el culo a una chica que viajaba en el subterráneo
de polleritas cortas y se dio el lujo de mostrar hasta que parte
del dedo le había llegado a meter y cuantas veces le había
bombeado adentro del orto hasta que se descongestionó el subte y
la cara de placer y desesperación de la chica de no llegar a darse
cuenta de quién de todos los que la rodeaban le estaba dando
toqueteo. Y salieron nuevamente mis comentarios insólitos
"seguro que lo buscaba para pedirle el teléfono",
"quien te dice quizás podrías haber probado de meterle la
pija". El vino seguía corriendo en la mesa y pasaban los
platos. Llegaron los ravioles que pedí, y empecé a comer, estaban
casi tan picantes como las empanadas, en un momento corrí mi brazo
hacia atrás y se me cayo el tenedor, los chicos amagaron a llamar
al mozo para pedirle otro, pero yo dije "no señor el tenedor
se me cayo a mi y yo lo voy a levantar", tome la base del
mantel, lo levanté y me asome bajo la mesa, para mi sorpresa vi
que Vanesa estaba sin ropa interior, levante la mirada por sobre la
mesa, la miré y le dije "así que nos olvidamos la
ropita!!", Vanesa sonrió y me contestó ... "no uso
nunca" ... me corrió un frío y un calor extraño por todo el
cuerpo y salió de mi un "me gusta la idea, vamos a
probar", me metí bajo la mesa, me saqué la bombacha y cuando
la tuve en la mano se me antojó pasársela desde abajo al
encargado de depósito cuando la tomó, me miró, yo seguía debajo
de la mesa y le dije, "a que ustedes no hacen lo mismo!!"
el me sonrió y para mi asombro se desabrochó el cinturón
desabotonó el pantalón, bajo el cierre y me dijo "me ayudás
a bajarlos, al instante le tome los pantalones, el levanto un poco
la cola y en ese momento al levantarla mientras le bajaba el pantalón
me encontré justo frente a mi su pija, muy cerquita de la boca,
demasiado cerquita de la boca, seguí con las manos bajando sus
pantalones y calzoncillo y abrí grande la boca y le comí la pija.
Guau, me acuerdo y me dan ganas de ir de nuevo, él levanto un poco
el mantel me agarro de la nuca y me apretó contra el hasta hacerme
ahogar con su pija, me miro a los ojos y me dijo "vos chupa
que no nos ve nadie" tomó el mantel y lo colocó tapando mi
cabeza. Mientras chupaba, se ponía grande y dura, y sentí que me
gustaba la idea de sentir que me estuviesen viendo, disimuladamente
levanté el mantel y mientras le chupaba con furia la pija, empecé
a mirar hacia las mesas linderas, la excitación era tal que mantuve
el mantel levantado y por detrás corrí una de mis piernas hasta
llegar al pie del pasante, mi cabecita estaba diseñando un plan,
ese día haría un verdadero show en ese restorán, pensé - lo
pateo, el va a levantar el mantel y empezará el gran show -. Antes
de patearlo corrí mi mano hacia atrás y levante mi vestido,
arquee bien mi espalda, me metí el dedo índice en el culo y ahí
le tiré la patadita, mientras seguía chupando, ya me había
encargado de enganchar en la hebilla el mantel para poder mantener
la visión del panorama libre, miré hacia atrás y efectivamente
el pasante había levantado el mantel, vi su cara la ver mi culo moviéndose
acompasadamente, deje de chupar un instante lo miré y le dije
"a divertirse que hoy vale todo", volví a mis tareas de
succión y en un primer momento pensé que mi plan fallaba, el
pasante estaba bajando el mantel, "mirame guacho" le
grite mientras mantenía mi boca llena de pija, pero el chiquito me
tenía una sorpresa mejor al instante apareció su mano bajo la
mesa, bañada en aceite y empezó a aceitarme el culo, saqué mi
dedo para dejarlo trabajar tranquilo, era un maestro, despacio pero
firme, me metió un dedo - qué importa cual - al rato tenía el
culo lleno de cuatro dedos y el pulgar dentro de mi concha, quise más
me sacudí como una loba, empujando hacia atrás para que me entren
esos dedos, seguí pensando, seguí chupando, seguí metiendo y
sacando sus dedos de mi culo, deje de chupar un instante, lo miré
al encargado de depósito y le dije "quiero vino y quiero
leche, la boca la tengo bien ocupada con la leche, el vino me lo
tomo por otro lado", a los pocos segundos los cuatro dedos
pasaron a ser un frío pico de botella de vino blanco fino, metiéndose
en mi orto, el pasante sostenía la botella, se apoyo la base en
una de sus rodillas, entonces yo empujaba hacia atrás y me la
clavaba cada vez un poquito más, el encargado de depósito no
soportó la curiosidad, y levantando el mantel, notó como mientras
le chupaba su pija, me rompía el ojete con la botella, el vidrio
ya estaba caliente, muy caliente, hice el ultimo empujón, para clavármela
hasta el fondo y mantenía la boca apretada con esa pijota que
empezó a convulsionarse y explotó, la leche salía y como
disparos me pegaba en la campañilla, la botella en el orto ya
estaba que largaba fuego, me tragué hasta la ultima gota de leche,
mientras yo también acababa salvajemente. Uff estaba empapada,
aceitada, borracha, enlechada, entubada, pero tan pero tan feliz,
retiré la botella de mi culo lentamente, antes de sacarla por
completo cuando faltaban solo unos centímetros, me dio la gana
tenerla toda adentro de nuevo pero primero dije "miren el
final del show!", esperé hasta que todos levantaron el mantel
y me miraron, entonces calcé la botella en el piso y me senté
arriba hasta que casi se me pierde toda adentro, el encargado de
deposito que ya había acomodado sus pantalones nuevamente, empezó
a aplaudir, todos lo imitaron, me saqué la botella de culo, y
empecé a asomarme para ir a mi lugar, me senté mientras todos me
miraban, con una sonrisa cómplice, se acercó un mozo y preguntó
que pasaba, le clave la mirada y le dije, "se me cayó el
tenedor al piso y no lo pude encontrar, me puede alcanzar uno
nuevo?".
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